Quienes nos seguís sabéis que me apasionan las puestas en escena cuidadas. Mi zorra sumisa es la materia que dispongo para crear, de forma palpable, mi idea de sumisión.
Cuando es dócil y obediente disfruto haciéndole regalos; cuando no lo es, castigándola. Así mi placer (y el suyo) está siempre asegurado.
Ahora es tiempo de perdón -el perdonar es también una forma de dominación- y de regalos. Por eso no me resisto a colgar un vídeo de una joyería muy, muy especial. Se trata de SM-factory. Los precios también son "especiales", pero una buena puta sumisa debe mostrarse bella. Su hermosura, entiendo, es el signo más evidente del éxito en su educación.
Así, que no seáis rácanos.
Espero que os guste
Vídeo SM-Factory
martes 22 de diciembre de 2009
lunes 21 de diciembre de 2009
Feliz Navidad
miércoles 16 de diciembre de 2009
Un poco de música


Una de la cuestiones que más me interesan últimamente es la música relacionada con el mundo BDSM.
Considero que una buena "banda sonora" es un elemento irrenunciable para cualquier sesión.
Ahí os dejo un vídeo del grupo musical Rammstein, por si os apetece echar un vistazo...
miércoles 4 de noviembre de 2009
Alma de sumisa
Para un Amo - al menos para el que os escribe- es un auténtico placer contemplar a su zorra en esa actitud y con esa disposición que surgieron de mi voluntad y se han grabado en su alma. Cada postura, cada juego es, pues, una concreción de mis sueños y un tajo más en su corazón. AMO y sumisa son artesano y madera en busca de la belleza, belleza que es amor. Labor que nos hace a ambos mejores y más bellos. Si no fuese así, tú amigo lector, sólo estarías viendo una imagen más. ADRIANO |
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martes 27 de octubre de 2009
Dominación sin palabras (y 2)

Sería a eso de las dos de la madrugada. Habíamos finalizado nuestro paseo nocturno y estábamos disfrutando de un delicioso vodka con limón (quizás no era el primero...)
María estaba casi desnuda: zapatos de charol rojo, picardías negro y su collar de sumisa. Enfrente de nosotros la noche y los rumores de Cap.
De vez en cuando, algunos transeúntes paseaban y nos miraban furtivamente: parejas, hombres solos, los más.
Uno se detuvo. Se ocultaba detrás de la pared que separa nuestra terraza de la de al lado; por alguna razón le habíamos interesado.
Quise jugar.
Comencé a acariciar los pechos de mi zorra. Ella, obediente, dejó su copa sobre la mesa y se apoyó en el respaldo para dejarme hacer. Nuestro invitado se sentó en el muro exterior del pasillo, mirando ocasionalmente hacia nosotros, pero siempre protegido por el muro divisorio. Me agradaba su timidez.
Abrí el picardías de maría, sin quitárselo del todo: la gasa negra enmarcaba impecablemente sus pechos. Quería excitarla, dominarla, y con ella a nuestro espontáneo espectador. Me parecía un juego divertido y, a la vez perverso.
María no era consciente más que de mis caricias y sólo a mí me prestaba atención.
Separé la mesa para que no impidiese la mirada del invitado. Él, cada vez se asomaba más, era consciente de lo que ocurría, le estaba ofreciendo lo que buscaba.
Saqué mi verga. No necesito decir nada. maría sabe que debe realizarme una felación. Nuestro invitado comenzó a masturbarse, pero no de forma obscena, sino conservando su privacidad, procurando que no le viésemos.
Abrí la puerta del apartamento, y ordené a maría que me cabalgase. Sabe que no debe follar como una mujer ardiente, como una esposa complaciente, sino como una puta sumisa. Cuando se desboca, recibe un contundente azote o incluso el castigo de salirme de ella.
-Folla como una perra -le dije -Muestra que estás penetrada, acaricia mi verga, juega. Hay un hombre ahí fuera que nos está mirando.
Estaba muy excitada -¡No puedo, no puedo controlarme! -gemía.
Comenzó a follarme descontroladamente, hasta que la muy zorra consiguió que me corriese.
Nuestro "amigo" había abandonado su discreción y nos contemplaba desde la portilla de la terraza.
María estaba agotada.
Levántate -le dije -Sal a la terraza.
Estaba húmeda, llena de mi semen, yo quería que se mostrase así delante de nuestro espectador.
Estoy agotada -repitió -Quiero dormir, por favor.
Mi juego no había acabado.
-Sal hasta el centro de la terraza, separa la piernas y espera.
Se levantó con dificultad. Aún conservaba el picardías abierto. Se calzó y salió a la terraza. Estaba hermosísima.
Separa las piernas -le dije. El semen comenzó a caer. Ella aparecía como una diosa, contemplada por dos hombres de los que apenas la separaban tres metros.
Estaba incómoda y yo lo sabía.
Nuestro amigo se había corrido.
Yo contemplaba la escena: la noche, el rumor del mar y el pequeño charco de flujo y semen que, lentamente, había caído del vientre de mi adorada puta.
Al cabo de dos o tres minutos, le ordené que volviese dentro.
La besé.
Bajamos la persiana, se acostó y la arropé con cuidado, con mucho amor.
A veces, las noches en Cap son algo frescas.
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miércoles 14 de octubre de 2009
Una pausa

Como nos ocurre muchas veces, nuestra vida diaria, nuestras obligaciones nos impiden dar la continuidad que desearíamos a nuestro blog.
Tenemos una historia pendiente, lo sabemos y prometemos continuarla.
A modo de disculpa, ahí va una foto de nuestras vacaciones. Los que frecuentáis Cap D´Agde seguro que conocéis el Hípermercado. La verdad es que está muy bien surtido...
Esperamos que os guste.
Tenemos una historia pendiente, lo sabemos y prometemos continuarla.
A modo de disculpa, ahí va una foto de nuestras vacaciones. Los que frecuentáis Cap D´Agde seguro que conocéis el Hípermercado. La verdad es que está muy bien surtido...
Esperamos que os guste.
martes 1 de septiembre de 2009
Dominación sin palabras

Decir que las noches en Cap "son mágicas" es cursi además de una obviedad. Sin embargo, eso no quiere decir que la afirmación no tenga algo de cierto.
Asturias es hermosa, pero llegado el verano los nativos nos hartamos de nuestra vida de anfibios y tenemos verdaderas ansias de SOL. Sol que, al menos en nosotros obra verdaderas maravillas.
Amamos el nudismo y lo practicamos siempre que podemos. De ahí, que Cap sea para nosotros un lugar casi perfecto (la perfección no dejaría lugar a la sorpresa y sería aburrida).
Este año necesitábamos descansar y, a pesar de que nuestros planes eran otros, nuestros veinte días liberales no fueron frenéticos sino suaves, rítmicos y apasionados, como un bolero.
Todas las noches, pasada la hora bruja, nos dábamos un garbeo por la zona de marcha, nos tomábamos algo y nos íbamos para casa.
Este año no hemos visitado ningún club (¡sorpresa!) ni siquiera uno nuevo que se ajustaba como anillo al dedo a nuestros gustos: el Clair Obscur, el nuevo club BDSM de Cap. Si nos lo dicen a comienzos de julio, no lo creemos.
Sin embargo, sí he desarrollado mi vena fetish y exhibicionista.
Como decía, nos retirábamos a eso de las 2 de la mañana (aprox.), nos preparábamos unos "cubalibres" y nos sentábamos en nuestra terraza a ver y oír la noche de Cap d´Agde.
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Los voyeurs y los exhibicionistas me atraen mucho. Suelen ser personas muy correctas y que se prestan a los juegos que les planteo. En realidad, se comportan -quizás hago que se comporten- como sumisos de un solo uso.Mi zorra -no puede ser de otra manera- estaba radiante y eso atrae. A esas horas, los "mirones" deambulan por el pasillo-terraza que une los apartamentos de Port Nature. Me agrada especialmente ese tipo que desea mirar discretamente, que siente pudor, vergüenza, que disimula; pero que su deseo le traiciona. El "cebo" que empleo -quizás me esté mal decirlo- es exquisito y si el comportamiento del invitado responde a mis deseos -sin que yo deba expresarlos- si realiza (sin indicaciones, sin órdenes), el juego que (no) le propongo, disfrutará de un espectáculo suave, intenso; muy, muy especial.
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Controlar a un desconocido, sin gestos ni palabras...¿Puede haber mayor placer para un Amo?
Por cierto, otro día os cuento cómo se desarrollo la (no) sesión, mi juego.
ADRIANO
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